
Es complicado el sentimiento que llevo dentro, quiero gritar y la rabia me consume sin piedad. Sé que su causante no tiene la culpa, ni existe un culpable. Solo es el egoísmo que se guarda en mis adentros reprimido por el silencio. Quisiera estallar, gritar, llorar y decir todo lo que quiero, pero sé que eso heriría a las personas que más amo, por eso mi silencio deberá ser el carcelero de mi egoísmo y mis lagrimas en la oscuridad el perdón a dios por actos más infames e inhumanos que tengo este momento.
En el fondo debo admitir que me duele, la partida inesperada de su alma; sin embargo ya había sufrido mucho, como para continuar la vida inmovilizada. Pero también debo admitir que existía un desapego, poco favoritismo por mi persona, aunque existiera cariño en la relación.
Pero no es secreto para nadie que la distancia si mata los sentimientos y las acciones rompen los lazos que una vez se unieron en un pasado ya muy lejano. Así que mi dolor no puede ser tan arraigado como puede ser para otras personas de mi familia y tomar decisiones por ellos y apoyarlos a veces no me resulta fácil, porque mi inmadurez y mi niñez interior golpean con fuerza mis sentimientos tratando de que yo me complazca a mi misma y no a otros. No es fácil pero debo hacerlo y como dije en un principio guardar en silencio lo que siento, no resistirme a las órdenes de mi carcelero y tratar de silenciar de una vez por todas a mi egoísmo.
Es duro que ni siquiera escribiendo lo que posiblemente siento, se desahogue mi rabia y el dolor que siento a la vez. Parece que solo las lagrimas calmaran mi ahogo, pero de verdad pido a dios y a mi abuelo que me den paz e iluminen mis decisiones porque no se qué hacer. Lo que más me duele es lo egoísta que soy sobretodo porque daño a mi madre que sufre mucho por la pérdida de su alma. Así que señor ilumíname porque me siento un insecto tan diminuto que ya no diviso más allá de mi propio alrededor.
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