Para la mayoría es una tragedia, desgarradora, muy dolorosa que deja huellas imborrables, en aquellos que permanecen en la tierra. Para otros es el fin de la vida, el cierre de un ciclo, una situación a la cual todos sin excepción vamos a llegar.
Pero que es la muerte, para aquellos que la tienen en frente, ¿Qué fue para aquellos que ya no están? Pongámonos a pensar... Si pudiéramos hablar con digamos "el ángel de la muerte" que conversación tendríamos con él o ¿Ella?
Qué tal si por una vez la muerte en vez de llegar desapercibida para atacar en el momento menos oportuno, llegue a nosotros justo cuando debe, es decir, al final de nuestras vidas en una fría tarde de noviembre, en una tempestuosa noche de abril o incluso en el día más radiante de agosto.
. . .
Llega justo en el momento de un nuevo ciclo, ha tenido una dura jornada con almas inocentes y traicioneras que habitan en el mundo, pero que han llegado al final del camino. Esta por llevarse a su ultimo residente, pero se topa con el alma de Julia una mujer incansable, con el pensamiento de una niña y la fuerza de una guerrera, ha vivido tanto como su existencia lo ha permitido, pero alguien allá arriba decidió que es hora. Sin embargo “el ángel de la muerte” se da cuenta de que su próxima acompañante, aun no se siente preparada para marcharse, tiene miedo al cambio y al dolor. No al dolor propio, sino al ajeno, el de otros a quienes ella quiere.
El ángel la observa, platica con ella y le dice que es inevitable, si por él fuera muchos aun seguirán en la tierra, porque él ha visto en su vagón desfilar muchas almas con fuerzas para vivir en este mundo, pero que por órdenes superiores son solicitados en otro lado porque su vida, su cometido en esta época ha culminado. Ella lo observa con ojos bondadoso, le toma la mano y le dice: ¿Por qué la muerte siempre la vemos como alguien muy macabro? Y el ángel le responde: porque tal vez no se han dado cuenta de que soy un empleado más de esta vida y para hacerle las cosas más llevadera me transformo en un extraño.
Julia hace una pausa lo piensa, respira nuevamente y con una sonrisa en su delicados labios le dice: porque aunque no te conocemos y no sabemos tu forma, entendemos que siempre estas allí. Además te conviertes en un extraño muy familiar, porque desde el mismo momento que percibí tu presencia en la habitación supe quien eras y a que venias.
La muerte extrañado le dice: y entonces ¿Por qué la duda y la resistencia?
No es duda, ni resistencia. Es que porque para morir solo hace falta dejar de respirar lo demás, lo físico llega solo cuando la vida deja de ser vida. Así que la muerte sonrió la miro con ojos penetrantes, ella vio todo lo que tenía a su alrededor respiro profundamente y sujeto la mano de su compañero con fuerza marchando por el camino sin mirar atrás dejando su último aliento en el renacer de una nueva vida.