
¿Por qué? con una simple palabra me haces delirar.
¿Por qué? ese dulce gesto me hace sonrojar.
¿Por qué? me da pena y oculto la sonrisa producto de tu acción.
Tú eres mi ventana, la que se abra el mundo cada mañana, embriagando mis sentidos. Eres el corrector de mí arrogancia que ayudas a borrar mis penas y endulzas mi alma, eliminando el vacío que sentía esta madrugada.
La fragancia sigue dando vueltas en mi mente, porque ese gesto fue el toque de Adán, la suave caricia de una flor a esta piel desnuda indefensa ante la acción de tus manos la cual provoco mi delirio, sonrojo mis ideas y plasmo la sonrisa que trajo a mí la inspiración de mis pensamientos, de mis sueños plasmados, de palabas muertas que hoy renacen en ti
Por: Audalís J. Flores H.
No hay comentarios:
Publicar un comentario